De Ruta: Tailandia IV

Ang Thong Parque Nacional Marino

Antes de que nos recogieran a las 7:45 nos dio tiempo a dar cuenta de nuestro desayuno incluido del resort, esta vez cayeron unos pancakes muy ricos. Ya tenía el macuto preparado, a la vuelta del tour cogería un barco desde el mismo puerto a la vecina Koh Phangan, así que tocaba cargar peso. La compañía con la que hicimos el tour era Samui Island Tour, nos costó 1600 bhat por persona (unos 40€) con la entrada al parque incluída, también desayuno, comida, kayaking, snorkeling  y transfer del resort al puerto ida y vuelta.
Nada más llegar al puerto hordas de chinos se agolpaban para entrar, salían dos barcos de la misma compañía. Nos tocó en el barco 2 con una alemana muy maja como guía. 
Una hora y media después de salir llegamos a la primera parada, la isla de Ko Mae Ko. Las vistas del parque eran increíbles y hacia un sol de justicia sobre las 42 islas que lo componen. 

Ang Thong

Una de las 42
Nos dividieron en varios grupos según las actividades contratadas y cantidad de gente. A los que teníamos kayak nos prestaron una bolsa estanca. A nosotros nos tocó desembarcar en pequeñas barcazas. Sin perder tiempo fuimos directos al mirador, una subida de tropecientas escaleras superestrechas y con una inclinación no menor al 60%. Ardua tarea pero que una vez arriba olvidabas. A un lado las islas flotando en el mar, al otro un lago salado verde rodeado por tierra. Al ser de los primeros pudimos hacer fotos sin mucho problema y tampoco había jaleo en las escaleras. Decidimos bajar hasta pie de lago, era el mismo tipo de escalera y la bajada era aún más peligrosa. Un traspiés significaba unos cuantos metros de caída. Desde abajo más fotos a aquel idílico lago.

Playa Ko Mae Ko

El barco 1

La vuelta a la playa donde desembarcamos ya estaba petada de gente, las hordas habían llegado y así lo confirmamos en la playa. Dejamos nuestras cosas es una esquina y disfrutamos de un relajante baño, el calor apretaba y aunque el agua estuviera caliente se agradecía. En un rato nos tocaba el turno de kayak, pillamos un kayak de tres y empezamos la ruta. La verdad que fue una ruta preciosa bordeando un par de islas, entrando en una de las cuevas que genera la marea y pudiendo ver un lagarto monitor en una de las calas, así como una flor única en el mundo que sólo crecía ahí.

Kayakeando

Una de las cuevas

Nos recogió el barco justo para poder pillar la comida y engullir, arroz, pollo, verduras, rollitos y fruta. Estaba bastante decente y te dejaban echar la cantidad que quisieras. El barco arrancó rumbo a la isla mayor del parque Ko Wua Talap. Cuando la gente empezó a embarcar en las barcazas para llegar a la playa el Monzón se desató, sin lugar a dudas el más fuerte hasta la fecha, viento y lluvia muy fuerte. Decidimos quedarnos en el barco esperando que aimainara y así fue. Nos montamos en la última barcaza y decidimos no llevar nada (así que fotos no hay) por si volvía a caer una de esas. Se jodió también el plan de subir al mirador, la ruta estaba mojada y las nubes y lluvia hacían que seguramente la vista fuera bastante limitada. Una pena, porque dicen son de las vistas más bonitas pero qué se le va a hacer. En su lugar decidimos disfrutar de sus cristalinas aguas, ya que fuera llovía ligeramente y hacía algo de viento, se estaba mejor dentro del agua. Al salir un poco de fresco debido al viento, pero no tardamos mucho en volver a embarcar.

De vuelta en el barco

Dejando el parque

En poco más de hora y media llegamos de nuevo al muelle de Nathon en Koh Samui. Me despedí de Lara y Pedro y fui hacia la oficina de Lomprayah (la de los catamaranes) para asegurarme de que el barco salía a las 19. Aún tenía hora y media para vagabundear por la zona. Di una vuelta por el mercadillo y acabé en una pastelería francesa tomando un pastel exquisito y chupando un poco de WiFi.
Llegó la hora de entrar al barco, no entramos muchos, pero dentro estaba bastante lleno, venía de otro puerto, probablemente de alguna conexión con Surat Thani o Chumphon. El trayecto hasta Koh Phangan era corto, de poco más de 20 minutos, pero ¡vaya viajecito! No sé si el capitán era nuevo, si hacía demasiado viento o que de noche no sabía navegar pero los botes que daba el cacharro no eran normales. Tanto fue así que todas las maletas (y pasajeros) quedaron suspendidas en el aire un par de veces. En ese momento un par de niños comenzaron a vomitar, pero mejor obviar los detalles.
Ya en tierra cogí un song teaow hacia shritanu, la zona donde tenía mi resort. Lo compartí con dos parejas una de franceses y otra de alemanes, charlamos un poco y mi parada fue la primera. La recepción del Nice Sea Resort estaba cerrada pero había gente en el restaurante que me dio la llave y me llevó hasta mi bungalow. Por dentro no era gran cosa, una cama doble y una simple, una puerta a un baño exterior (muy típico en Tailandia), un ventilador y poco más. Lo bueno era el porche con un par de hamacas y la localización en plena playa.
Dejé los macutos y salí a cenar, me metí en un restaurante regentado por una canadiense de la zona francesa. Quería un break de comida thai y lo rompí con una buena hamburguesa. El sitio se llama crave y está muy bien y cómodo, tiene WiFi y aunque la carta no es muy extensa, el trato, la música y la carta de cócteles sí eran buenos. Un buen sitio para reposar y estar de relax.
De ahí volví hasta mi bungalow e hice uso de la hamaca, que a esas horas ya no hacía tanto calor y se estaba de puta madre. Luego para dentro y a descansar.

Hamaca time



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