Nepal



Cuando alguien habla de Nepal me viene la imagen de montañas, valles, bancos de arroz y carreteras precarias. En mi cabeza siempre se quedará la imagen de la tranquila Pokhara y las interminables escaleras de los templos en Katmandú. Mi visita a Nepal fue corta, solo de una semana, pero disfrutamos pasando por un pueblo tan auténtico como Tansen (Palpa) en donde éramos de los pocos turistas y posiblemente los únicos occidentales en el momento. La mayoría de los viajeros que han pasado por Nepal lo han hecho por Pokhara y es que el lugar, pese a estar enfocado al turismo, merece mucho la pena con su increíble Phewa Thal. La primera vez que oí el nombre de la capital, Katmandú, fue viendo los dibujos animados de Bitelchús (o Beetlejuice) así que os podéis hacer una idea de lo que tenía en mente antes de visitar la ciudad.  Al llegar allí pude comprobar cómo se alejaba la imaginación de mi infancia con sus calles atestadas de gente con mascarillas, estrechos callejones llenos de polvo y mucho tráfico rodado, pero a la vez una ciudad llena de preciosos templos, un barrio de mochileros y unos exquisitos y baratos momos (joder qué buenos).  Pero Nepal es mucho más, es un oasis para cualquier viajero saturado de su vecina India, es un paraíso natural para cualquier montañero y aventurero, es un pequeño-gran país a los pies de las montañas más altas del planeta y ante todo es un país que merece ser visitado. 


Pokhara

Templo budista de Swayambhunath en Kathmandú
 Son terribles las imágenes tras los terremotos sufridos, las pérdidas personales y materiales que seguramente ahondarán en la pobreza del ya pobre país. Para el que no lo sepa Nepal posee uno de los Índices de Desarrollo Humano (IDH) más bajos de toda Asia. Este índice, publicado por las Naciones Unidas, es indicativo de la calidad de vida, educación y pobreza. En 2014 Nepal ocupaba el puesto 145 de 187. Estas catástrofes naturales junto a la ineficiencia política del país seguro harán resentir a la población. El monzón está por llegar y no hará sino empeorar la situación de reconstrucción y “normalización” del país, pero no quiero ahondar en lo negativo sino en aquello que tras todo esto va a seguir ahí, aquello que ni humanos ni naturaleza puede llevarse por delante. Nepal es un país que basa su economía en el sector servicios, a la que ayuda en gran parte el turismo. Es por esto por lo que he querido escribir esta entrada, para que las imágenes que vemos en la prensa no supongan un impedimento a la hora de elegirlo destino turístico. Nepal es mucho más que las ruinas tras el terremoto, Nepal es un país de gente amable, curiosa y que no duda en intentar establecer una conversación aún sin hablar el idioma del extranjero, Nepal está lleno de bellos rincones y no es tan pequeño como para carecer de alternativas (es algo más pequeño que Túnez pero algo más grande que Grecia), ni que decir tiene que Nepal debería ser destino turístico de todo viajero.
Y como siempre dicen que una imagen vale más que mil palabras, aquí unas pocas fotos de mi visita allá por Septiembre de 2010:


Paisajes nepalíes

Vistas desde Tansen (Palpa)

Un mini templo en Tansen

Agricultura en bancales

El precioso Phewa Thal



La caótica Katmandú

Niña nepalí en un autobús

Stupa en Katmandú

En el templo de Swayambhunath en Kathmandú

Thamel, el barrio mochilero

Niños jugando en las calles de Katmandú

Plaza Durbar en Katmandú

Plaza Durbar


 
P.D.: Si quieres/puedes aportar un poco de ayuda a este país por las recientes catástrofes naturales puedes encontrar información de cómo hacerlo aquí. Si quieres información sobre experiencias de personas que están ayudando in itu encontrarás información en los buscadores, yo he encontrado ésta.